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Hablar sobre VIH y SIDA puede ser difícil. No todos se sienten cómodos al hablar de sexo o de otros comportamientos de riesgo que lo podrían exponer a una infección por VIH. Pero si no hablas de sexo y de sus riesgos, podrías estar viviendo las consecuencias de esa decisión. Si piensas que hablar sobre VIH y SIDA puede costarte una relación, recuerda que el VIH puede tener un precio aun mayor: tu vida. A veces pensamos que tenemos buenas razones para evitar hablar de VIH y SIDA: Es algo que les sucede a otras personas. Tengo una relación estable. Soy heterosexual. No consumo drogas. Otras razones comunes por las que no hablamos de VIH y SIDA pueden resultar difíciles de creer: Mi novio se ve saludable. Me daría cuenta si pasara algo con él. No se puede saber si alguien tiene VIH con sólo mirarlo. Una persona puede verse sana o sentirse bien pero puede estar infectada. Ya que se puede estar infectado por mucho tiempo y no presentar síntomas, es posible que las personas infectadas no conozcan su estado. Sólo tengo relaciones sexuales con mi novio. Somos una pareja. Así como tu pareja no puede estar contigo las 24 horas del día, tú tampoco puedes estar con tu pareja en todo momento. Es posible que tu pareja esté teniendo comportamientos de riesgo sin que tú lo sepas. Esto podría estar exponiéndote al VIH independientemente de si tienes una relación estable o no. Los dos somos seropositivos. No tenemos que pensar en sexo seguro. No todas las cepas del VIH son iguales. Una persona seropositiva puede infectar a su pareja con una cepa diferente a la que ya tiene. Las cepas de VIH también pueden mutar a formas que pueden mostrar resistencia a los medicamentos. Las personas seropositivas deben practicar sexo seguro y no compartir agujas con otras personas seropositivas. Hablar sobre VIH y SIDA te ayuda a evitar contraer VIH. Pon en práctica algunos de estos consejos para que tú y tu pareja puedan hablar de VIH y SIDA. Encuentra el lugar y el momento adecuados para conversar. No esperes estar en la habitación para tocar el tema del VIH. Si te preocupa no arruinar el momento, estás corriendo el riesgo de estar exponiéndote a la infección. Conversen en un lugar donde tú y tu pareja se sientan cómodos. Trata diferentes formas de iniciar la conversación. Puedes intentar decir algo como "Hoy día vi algo en las noticias sobre el VIH. ¿Lo viste?" o "En la escuela nos hablaron hoy de las enfermedades de transmisión sexual; quizás deberíamos hablar sobre ello." Comunícate de forma activa. Presta total atención a la conversación. Pregúntale a tu pareja qué piensa acerca del VIH y sobre su relación. Es importante que no seas tú quien hable todo el tiempo. Escucha atentamente lo que tu pareja te dice. Hazle preguntas si no entendiste algo de lo que dijo o si no te parece claro. Espera que tu pareja termine de hablar antes de hacerle preguntas. Si lo interrumpes constantemente, es probable que termine la conversación. Sé considerado/a cuando hables de estos temas delicados. Decir cosas como "No puedo creer que pienses eso" o "Estás equivocado/a" definitivamente pondrá fin a la conversación. Expresa con claridad tu posición y creencias. ¿Qué piensas realmente del sexo o de otros comportamientos de riesgo como el consumo de drogas? ¿Qué piensas del sexo como parte de una relación? Protégete. Prepárate ante la posibilidad de que tu pareja no piense lo mismo que tú acerca de conversar abiertamente sobre el VIH y SIDA. Si eso sucede, recuerda que tú tienes la capacidad y la responsabilidad de cuidarte a ti mismo/a. Tú puedes tomar las decisiones que te protegerán a ti y a tu cuerpo de una infección por VIH. Si tu pareja no respeta tu preocupación con respecto al VIH, pregúntate qué tan bien te sientes en esa relación. Tú decides cuál es la mejor forma de conversar acerca del VIH y SIDA con tu pareja, amigos y familia. Lo más importante es que todos empecemos a hablar al respecto. |